Carácter: Wooden se adentra en la parte superior de su pirámide. Considera que todos los elementos que aquí aparecen son el resultado de la firme existencia de todos los elementos previos. Así el carácter, indispensable para alcanzar el éxito, es producto de todo un trabajo previo, tanto colectivo como individual, que nos marca como individuos. Wooden no quería falsas imitaciones o que se actuara, para él las personas con carácter son las personas que son auténticas. Además, el carácter de los individuos y los grupos es necesario porque deberá surgir cuando todo se ponga en contra.
Confianza: Nadie más que uno mismo debe creer en nuestras posibilidades. Wooden hablar de confianza en nuestras posibilidades. Habla de que el orgullo, sin caer en la prepotencia, es necesario para actuar. Hay que confiar en lo que seamos capaces de hacer para que luego también las personas confíen en nosotros.
Competititividad: No será fácil alcanzar la cima, pero la dificultad de la meta hará más atractiva su consecución. Wooden hablaba de saber competir, de crecerse en los momentos de dificultad y responder con valentía a los retos. Sólo sabiendo competir se puede vencer.
Ascendida esta pirámide habrás alcanzado la meta, y quizá con suerte, el éxito.
"El éxito es la paz interior que resulta directamente de la autosatisfacción de saber que has hecho todo lo posible para ser tan bueno como eres capaz". John Wooden
Mostrando entradas con la etiqueta Universo Básquet. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Universo Básquet. Mostrar todas las entradas
lunes, 26 de diciembre de 2011
miércoles, 21 de diciembre de 2011
La Pirámide del éxito de John Wooden: el cuerpo (II)
Iniciativa: No hay que esperar que lleguen las cosas, hay que ir a por ellas. La iniciativa es tener el coraje de tomar decisiones y tomar acciones. Nunca se debe de dejar de actuar por miedo al fracaso. Si no se actúa nunca se logrará triunfar. En el pensamiento de esta pirámide está la realidad de que el fracaso previo también forma parte del éxito.
Propósito: Previamente a cualquier acción hay que marcarse una hoja de ruta, una planificación que nos lleve al objetivo marcado. Hay que fijarse un objetivo y la perseverancia y la persistencia en lograr nuestra meta serán indispensables.
Auto control: Wooden habla de la necesidad de mantener el juicio y el sentido el común durante el largo camino de ascenso por la pirámide. En los momentos de tensión, donde flaqueen las fuerzas o falte confianza, no hay que perder la noción de la realidad que nos rodea.
Mantenerse Alerta: No hay mayor peligro que el exceso de confianza. Wooden decía que el éxito sólo que consigue si se permanece en constante vigilancia, se observa la realidad en la que actuamos y nos adaptamos a los cambios que en ella se produzcan. Dormirse o confiarse en exceso pueden ser perjudiciales, por lo que hay que estar siempre alertas al cambio y dispuestos a aprender
Condición: Entramos en la parte más importante de la pirámide. Wooden no habla de una condición estrictamente con valores deportivos, es mucho más global en su definición. La preparación de la condición física, mental y emocional es fundamental para alcanzar nuestros objetivos y por ello hay que preparar el cuerpo y la mente para cada situación.
Destreza: Forman un total de habilidades necesaria para la buena consecución de nuestras acciones. Hay que trabajarlas y mejorarlas porque, es esencial no sólo saber lo que hace, hay que estar preparado para hacer de forma rápida y correctamente.
Espíritu de equipo: Wooden siempre pensaba que cada individuo debía pensar de forma colectiva. La persona dentro de un conjunto. No hay que anteponer la voluntad individual sobre la del grupo, las metas particulares quedan supeditadas al éxito del grupo. Sólo la fuerza y la unión de todos es lo que llevará a un equipo al triunfo.
viernes, 9 de diciembre de 2011
La Pirámide del éxito de John Wooden (I)
"Es muy difícil hablar de él como de un simple entrenador, porque siempre fue una persona con muchas inquietudes que enseñó de una manera muy simple. Simplemente utilizó el deporte para enseñarnos cómo actuar ante cualquier tipo de situación en la vida". Dijo recientemente K. Abdul Jabbar de él, John Wooden, mito del baloncesto universitario norteamericano fallecido el pasado año.
Padre ideológico de la "Pirámide del éxito", Wooden no sólo ha marcado un antes y un después en el mundo del baloncesto, sino que, con esta idea altruista y solidaria de enfocar la vida, ha diseñado un modelo de éxito que se ha aplicado a otras esferas de la vida.
LAS BASES
Laboriosidad: Uno tiene que trabajar y trabajar duro. No hay sustituto para el trabajo. Para Wooden no había otro camino para él éxito que el que se construye con el esfuerzo diario. Lo que viene pronto, pronto se va y sólo perdura aquello que se ha conseguido con el largo esfuerzo del trabajo constante.
Entusiasmo: Wooden creía en tándem esencial que éste formaba con la laboriosidad. Si no hay premio sin trabajo, tampoco puede haber trabajo sin antes la existencia de entusiasmo por lo que se hace. El corazón y la mente deben impulsar nuestras acciones.
Amistad: Para alcanzar el éxito, Wooden entendía que siempre debe prevalecer un sentimiento amistad. Un sentimiento más poderoso que cualquier otro, que refuerza los vínculos de unión del grupo, da sentido al esfuerzo colectivo e impulsa el entusiasmo por el trabajo.
Lealtad: Sólo se puede entregar uno y trabajar firmemente en cuestiones en las que se es completamente leal. Si no se es leal no se podrá alcanzar la habilidad necesaria para el éxito, porque tampoco se confiará en él. Al igual que hay que ser leal con uno mismo, Wooden habla de la lealtad con los demás para conseguir el objetivo común.
Cooperación: Nuestro trabajo y forma de ser debe ser un estimulo para los compañeros. A estos se les debe ayudar para conseguir entre todos el mayor vinculo de unión. De igual modo, Wooden habla del respeto y entendimiento del rival.
Padre ideológico de la "Pirámide del éxito", Wooden no sólo ha marcado un antes y un después en el mundo del baloncesto, sino que, con esta idea altruista y solidaria de enfocar la vida, ha diseñado un modelo de éxito que se ha aplicado a otras esferas de la vida.
LAS BASES
Laboriosidad: Uno tiene que trabajar y trabajar duro. No hay sustituto para el trabajo. Para Wooden no había otro camino para él éxito que el que se construye con el esfuerzo diario. Lo que viene pronto, pronto se va y sólo perdura aquello que se ha conseguido con el largo esfuerzo del trabajo constante.
Entusiasmo: Wooden creía en tándem esencial que éste formaba con la laboriosidad. Si no hay premio sin trabajo, tampoco puede haber trabajo sin antes la existencia de entusiasmo por lo que se hace. El corazón y la mente deben impulsar nuestras acciones.
Amistad: Para alcanzar el éxito, Wooden entendía que siempre debe prevalecer un sentimiento amistad. Un sentimiento más poderoso que cualquier otro, que refuerza los vínculos de unión del grupo, da sentido al esfuerzo colectivo e impulsa el entusiasmo por el trabajo.
Lealtad: Sólo se puede entregar uno y trabajar firmemente en cuestiones en las que se es completamente leal. Si no se es leal no se podrá alcanzar la habilidad necesaria para el éxito, porque tampoco se confiará en él. Al igual que hay que ser leal con uno mismo, Wooden habla de la lealtad con los demás para conseguir el objetivo común.
Cooperación: Nuestro trabajo y forma de ser debe ser un estimulo para los compañeros. A estos se les debe ayudar para conseguir entre todos el mayor vinculo de unión. De igual modo, Wooden habla del respeto y entendimiento del rival.
jueves, 1 de diciembre de 2011
Frase de la semana
A menudo, pese incluso a estar haciendo un buen trabajo, es bueno fijarse unas referencias y compararse en ellas. Aquellos que han llegado más lejos que los demás, aquellos que viven su sueño gracias al esfuerzo diario, aquellas personas cuyo comportamiento y actitud marcan la diferencia y son ejemplo, es en quienes debemos proyectar nuestras aspiraciones. Al habla Usain Bolt, actualmente el corredor más veloz del mundo.
"Uno es todo lo bueno que pueda entrenarse"
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Baloncesto y el séptimo arte
El cine, ese extraño fenómeno que nació a partir de las investigaciones y avances técnicos allá en los tiempos en que nuestros abuelos aún gateaban. El cine ha sido fiel reflejo y termómetro de la época que le tocó vivir, siendo militarista y propagandista en tiempos de guerra, machista y ampuloso en los años cincuenta, rebelde y psicodélico en los sesenta y setenta y comercial y repetitivo, demasiado a menudo, en la actualidad.
El baloncesto, como deporte que se ha ido asentando a lo largo del siglo XX hasta llegar a ser uno de los más seguidos en todo el globo, se ha visto plasmado en la pequeña y gran pantalla. En España, por factores que van desde su compleja y convulsa historia reciente hasta por las peculiaridades de su industria cultural, no ha sido tan fructífero en películas de baloncesto como Hollywood. La fiebre por la películas sobre el deporte de la canasta empezó en 1938, con el estreno de una cinta titulada 'Campus Confessions' y en la que aparecía Hank Luisetti, el creador del lanzamiento a una mano y uno de los jugadores más influyentes de la primera mitad del Siglo XX. Repasemos algunas de las más famosas películas sobre baloncesto:
Descubriendo a Forrester:
Quizá una de las más famosas por reciente y por la estupenda interpretación de Sean Connery, así como por ser obra del genial director Gus Van Sant. En ella se cuenta la historia de Forrester, un tipo con fama de solitario y huraño en el barrio al que Jamal, un joven jugador de básquet callejero, conocerá al colarse en su casa, estableciéndose entre ambos una peculiar relación de amistad.
Hoosiers, más que ídolos:
Con dos nominaciones a los Óscars, la película que protagoniza Dennis Hopper fue estrenada hace ahora 25 años. Hoosiers narra la lucha contra los elementos que ha de hacer el entrenador Dale para encumbrar a su equipo a lo más alto, teniendo que sobreponerse a un accidente pasado, a la desconfianza de los aficionados y al rechazo de sus propios jugadores.
Space Jam:
Con una genial simbiosis entre los dibujos animados y la realidad, la película en la que se ve a un pequeño Mike entrenando en su casa, puso el baloncesto en boca de todos, siendo la más divertida y la de mayor acogida del público. Bugs Bunny y su equipo deberán jugarse a un partido de baloncesto si continúan en la Tierra o se convierten en la atracción de un parque temático. El equipo contrario reúne a las mejores estrellas de la NBA y las convierte en monstruos, pero no cuentan con el arma secreta de los Looney Tunes, el gran MJ.
Coach Carter:
Basada en hechos reales, narra la historia de Ken Carter, un entrenador que, llevando 13 victorias consecutivas con su equipo de un instituto de Richmond, en California, decidió que su equipo no jugaría los próximos dos partidos para preparar los exámenes trimestrales debido a su bajo rendimiento académico.

Los blancos no la saben meter:
En tono de parodia, narra la historia de dos amigos, uno blanco y otro negro, cuyos egos son casi tan altos como la canasta en la que pasan los días.
No te quedes atrás (1972):
Estrenado como 'Just He Said' en Estados Unidos, esta película fue dirigida por Jack Nicholson, y trata sobre la historia de un popular jugador de la NCAA que se plantea dar el salto a la NBA, con la guerra de Vietnam y una relación sentimental como trasfondo.
Estos son sólo algunos de los múltiples ejemplos en los que el baloncesto se ha colado en el cine como argumento principal, ejemplos de la rentable relación de Hollywood con el básquet.
El baloncesto, como deporte que se ha ido asentando a lo largo del siglo XX hasta llegar a ser uno de los más seguidos en todo el globo, se ha visto plasmado en la pequeña y gran pantalla. En España, por factores que van desde su compleja y convulsa historia reciente hasta por las peculiaridades de su industria cultural, no ha sido tan fructífero en películas de baloncesto como Hollywood. La fiebre por la películas sobre el deporte de la canasta empezó en 1938, con el estreno de una cinta titulada 'Campus Confessions' y en la que aparecía Hank Luisetti, el creador del lanzamiento a una mano y uno de los jugadores más influyentes de la primera mitad del Siglo XX. Repasemos algunas de las más famosas películas sobre baloncesto:
Descubriendo a Forrester:
Quizá una de las más famosas por reciente y por la estupenda interpretación de Sean Connery, así como por ser obra del genial director Gus Van Sant. En ella se cuenta la historia de Forrester, un tipo con fama de solitario y huraño en el barrio al que Jamal, un joven jugador de básquet callejero, conocerá al colarse en su casa, estableciéndose entre ambos una peculiar relación de amistad.Hoosiers, más que ídolos:
Con dos nominaciones a los Óscars, la película que protagoniza Dennis Hopper fue estrenada hace ahora 25 años. Hoosiers narra la lucha contra los elementos que ha de hacer el entrenador Dale para encumbrar a su equipo a lo más alto, teniendo que sobreponerse a un accidente pasado, a la desconfianza de los aficionados y al rechazo de sus propios jugadores.
Space Jam:
Con una genial simbiosis entre los dibujos animados y la realidad, la película en la que se ve a un pequeño Mike entrenando en su casa, puso el baloncesto en boca de todos, siendo la más divertida y la de mayor acogida del público. Bugs Bunny y su equipo deberán jugarse a un partido de baloncesto si continúan en la Tierra o se convierten en la atracción de un parque temático. El equipo contrario reúne a las mejores estrellas de la NBA y las convierte en monstruos, pero no cuentan con el arma secreta de los Looney Tunes, el gran MJ.
Coach Carter:
Basada en hechos reales, narra la historia de Ken Carter, un entrenador que, llevando 13 victorias consecutivas con su equipo de un instituto de Richmond, en California, decidió que su equipo no jugaría los próximos dos partidos para preparar los exámenes trimestrales debido a su bajo rendimiento académico.
Los blancos no la saben meter:
En tono de parodia, narra la historia de dos amigos, uno blanco y otro negro, cuyos egos son casi tan altos como la canasta en la que pasan los días.
No te quedes atrás (1972):
Estrenado como 'Just He Said' en Estados Unidos, esta película fue dirigida por Jack Nicholson, y trata sobre la historia de un popular jugador de la NCAA que se plantea dar el salto a la NBA, con la guerra de Vietnam y una relación sentimental como trasfondo.
Estos son sólo algunos de los múltiples ejemplos en los que el baloncesto se ha colado en el cine como argumento principal, ejemplos de la rentable relación de Hollywood con el básquet.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)